¡Bienvenidos a la Carretera Madre!

Se la conoce por muchos nombres: U.S. 66, U.S. Route 66, The Main Street of America (‘La calle principal de América’), The Mother Road (‘La carretera madre’), Will Rogers Highway (‘Carretera de Will Rogers’)… En los últimos años, la Ruta 66 ha resurgido de sus cenizas gracias al tesón de muchas personas que se han empeñado en que la cultura (y contracultura) que rodea esta carretera no desaparezca.

Con su irrupción y posterior consolidación durante el pasado siglo, el automóvil supuso una verdadera revolución social: el ciudadano de a pie norteamericano tenía autonomía por primera vez para desplazarse dentro de su país, más allá del ferrocarril, y saboreaba por primera vez lo que era la auténtica libertad. Desde ese momento, el estilo de vida americano ha estado inevitablemente ligado al coche.

Sin embargo, las motivaciones de los primeros usuarios de la 66 distaban mucho del viaje de placer. Durante los años 30, el ‘Dust Bowl’ (literalmente, cuenco de polvo) azotó con dureza las tierras del Medio Oeste americano. La sequía afectó a las llanuras y praderas que se extienden desde el Golfo de México hasta Canadá y multiplicó los efectos de la Gran Depresión en la región, provocando el mayor éxodo humano en la historia de los Estados Unidos. En total, tres millones de ‘okies’ (denominados así porque Oklahoma fue uno de los estados más afectados) dejaron sus granjas y más de medio millón emigró a otros estados, especialmente hacia el oeste, utilizando para ello la recién creada Ruta 66.

EDAD DORADA Y DECLIVE

Durante los años 50, el boom económico posterior a la II Guerra Mundial alumbró el nacimiento de un nuevo fenómeno: el turismo. La ‘Mother Road’ se llenó entonces de señales de neón y se convirtió durante casi 60 años en la principal vía para atravesar el país prácticamente de costa a costa, desde Chicago hasta Los Angeles, contribuyendo a revitalizar las poblaciones que atravesaba.

Sin embargo, con el paso del tiempo la red de carreteras estadounidense dio paso a nuevas y mejores vías que fueron sustituyendo paulatinamente la vetusta Ruta 66 hasta que, en 1985, el último tramo de la ruta fue reemplazado por la autopista en la localidad de Williams, Arizona.

Por suerte, desde hace unos años la Ruta 66 ha sido recuperada como destino para curiosos y mitómanos. Muchos de los tramos originales se han perdido ya, otros están en franco declive (aunque ese aire decadente de abandono es un atractivo más) y unos pocos se conservan en buen estado, por lo que completar el recorrido en su totalidad puede resultar toda una aventura. En mi caso, la principal motivación para recorrer la Ruta 66 ha sido Hollywood. No existe ningún otro trayecto en el mundo que ejemplifique mejor la aventura que supone viajar por carretera, una suerte de viaje iniciático que sabemos dónde empieza pero no dónde acaba. Una interminable recta flanqueada por la nada y, al fondo, únicamente el horizonte.

Desde este blog intentaré acercaos la experiencia que supone hacer la ruta, conoceremos sus rincones más interesantes y os daré algunos consejos útiles imprescindibles para desenvolverse por territorio yankee.

Así que, sin más, os invito a recorrer la madre de todas las carreteras. ‘Get your kicks on Route 66’…

Si quieres conocer otros trayectos imprescindibles a lo largo y ancho del mundo visita mi otro blog…

VIVE LA CARRETERA

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~ por Vive la Carretera en noviembre 12, 2012.

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